En una buena parte del mundo occidental se ha observado una caída lenta pero consistente de la participación electoral en los últimos treinta años. Y en México no es la excepción, según un estudio publicado por el antiguo Instituto Federal Electoral, ahora INE. El cual afirma que “desde 1991, la tasa general de participación en las elecciones ha disminuido. En 2003, por ejemplo, el abstencionismo entre los jóvenes alcanzó 69%; en 2009, se ubicó en 61%”.

Para estas elecciones en el Estado de México, los jóvenes jugamos un papel fundamental. Y es que involucrarnos en la política es una decisión que nos influye directamente en nuestra cotidianidad. El hartazgo hacia los políticos no se soluciona mirando a otro lado, sino utilizando las herramientas que la democracia da para provocar un giro cuando algún político no satisface las demandas de la sociedad.

“En las tres décadas más recientes, el grupo de edad que menos ha participado en las elecciones es el de los jóvenes son personas que tienen entre 18 y 30 años”, menciona el estudio de nombre Participación, instituciones y confianza: los jóvenes mexicanos frente al Instituto Federal Electoral”.

Una historia que nos sirve para aprender de lo que sucede cuando no votamos es el Brexit. Pues en el resultado de las recientes votaciones sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea, tomó de sorpresa a los jóvenes. Esta votación corrió el mismo día que el Festival Glastonbury, el cual tuvo una asistencia de 180 mil personas. Estos prefirieron ir al festival, antes que ir a votar, según una nota del periódico El País y fueron los grupos de mayor edad quienes votaron a favor de la salida. Los que decidieron por el futuro de los jóvenes.

«El futuro de este país ha sido decidido por quienes no estarán aquí para vivir con las consecuencias. Qué desastre», escribió el usuario de Twitter Thomas Amor. Las redes se incendiaron por el coraje que sentían los jóvenes cuando desestimaron las votaciones y dejaron de asistir a las urnas.

Para que en México la democracia juegue a nuestro favor es necesario estar atentos de ella. El director del Instituto de la Juventud, José Manuel Romero Coello comentó que los jóvenes votan más a los 18 años, justo cuando reciben su primera credencial para votar, pero el furor se va diluyendo con el paso del tiempo. Según una nota de la Jornada, el director reconoce que “de acuerdo a sus registros, se muestra poca participación de este sector de la población a la hora de emitir su voto, pues sólo participan entre 35 y 40% de ellos. Contrario a 60% que lo hace en su primer proceso electoral”.

“Nuestra democracia nació muerta”, afirma Diego Estebanez, colaborador de Ibero 90.9. En este post hace un análisis del por qué dejamos de votar y asistir a las urnas, sumérgete en él para entender mejor nuestros procesos democráticos.

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