Los doctores de instituciones de salud pública en México persuaden a sus pacientes para que usen métodos anticonceptivos después de dar nacimiento a sus hijos, de acuerdo al testimonio de pasantes de medicina entrevistados. Esto, les niega la posibilidad de embarazarse de manera provisional.

“Recibimos a mujeres embarazadas después de tener dos o tres hijos, entonces les decimos lo que es el Dispositivo Intrauterino (DIU), pero son mujeres sin acceso a la información y luego luego se niegan, entonces, se les persuade para que entiendan qué es lo mejor para ellas”. Dice Fernando, pasante del Hospital Civil de Guadalajara.

Gabriela García, doctora de la asociación Comunicación e información de la Mujer (CIMAC), relata que según una investigación sobre mujeres con VIH, encontraron que “en 28% de las mujeres hubo esterilización forzada y otro 14% dijo sentirse presionada por el personal médico”. Aunado a esto, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha emitido cinco averiguaciones de anticoncepción forzada en mujeres indígenas, las cuales fueron practicadas por instituciones de salud pública.

Andrea es una doctora que trabajó en la comunidad de Pijijiapan en la costa Chiapaneca y dice que “pasa mucho en hospitales cuando las mujeres no quieren cuidarse y tienen que salir con un método anticonceptivo, se les indica que es de alto beneficio para la paciente”.

Los pasantes persuaden a las mujeres por indicaciones de los doctores porque dicen que tienen un embarazo y al poco tiempo otro y esto puede ser peligroso para la paciente como para el bebé. Andrea dice que al poner un método se debe tener el conocimiento de los pacientes, aunque en muchos casos sí es “como medio a fuercitas”.

Anel Ortega, abogada del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), dice que la violencia obstétrica (categoría de violencia antes, durante y después del parto) se ha normalizado porque no se cuestiona las prácticas que las mujeres reciben de los médicos. Además comenta que, “la meta de reducir la muerte materna y subir la aceptación de anticonceptivos entre la población no es en sí un error del gobierno, pero da entrada a muchos abusos”.

Los médicos están en una encrucijada ética porque reconocen que los dispositivos anticonceptivos podrían ayudar en cuestiones de salud, economía y organización familiar. Sin embargo, se viola el principio de autonomía, según Anel Ortega, “esta actitud del médico es completamente deflectora de los estándares internacionales”.

Anel menciona que en la Corte Europea en 2011 se habló de los mismos patrones, a lo que la Corte condenó que, “el personal médico parte de un supuesto que la mujer va actuar irresponsablemente y esto es una actitud paternalista y no promueven el consentimiento informado ni la autonomía en la elección de la paciente”.

Mariana, una pasante del hospital Materno e Infantil de Magdalena Contreras de la Ciudad de México dice que los doctores le piden, “dile al paciente que firme aquí” y muchas veces nos firman pero ni saben qué firman y nosotros después les llenamos alguna parte del formato”.

Por: Florencia González-Guerra, Santiago Moyao y Samantha Álvarez con información de Daniela Mateos y Ana Laura Hernández.

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