Ni los usan, ni sirven, pero salen caro

La infraestructura de la ciudad castiga a quien no usa el coche. Banquetas estrechas, banquetas con hoyos, cruces sin señalamiento y para terminar el castigo mayor del peatón: el puente peatonal.

Florencia González Guerra

Ciudad de México.

Los puentes peatonales nacieron en los países en desarrollo como una rápida solución a la necesidad de llegar pronto. Las calles se llenaron de coches y la ilusión de velocidad se frenó por el tráfico vial de la ciudad. Y los puentes, esas moles se quedaron como un recuerdo viejo, desatendido e inservible de la era del auto.

Este modelo de ciudad dejó las muertes por accidentes viales como una de las diez principales causas de muerte en México. Un problema de salud pública que provoca consecuencias sociales y económicas en el desarrollo de la ciudad.

La unidad de geografía de la UNAM encontró una relación íntima entre la ubicación de los atropellamientos con la ubicación de los puentes peatonales a través del estudio ‘Georeferenciación de puentes peatonales en Ciudad de México y su relación con peatones atropellados’. Héctor Reséndiz, coordinador de la investigación comenta que «los accidentes no son aleatorios ni al azar, sino que hay características en la infraestructura vial y peatonal que los provocan».

En la Ciudad de México existen 1023 puentes peatonales. 817 con barandal, 15 con elevador y 191 con jaula, según el Laboratorio para la Ciudad.

En entrevista, Héctor Reséndiz explica que “no es que exista uno mejor que otro, ahora el paradigma es que ya no deben existir, más bien ese es el tema. En algún momento los ingenieros y arquitectos pensaron en facilitar el cruce. Realmente la función que es movilizar al peatón pues no se cumple porque lo que se facilita es el movimiento de los vehículos”.

En la ciudad 8 de cada 10 trayectos se hacen a pie, según el Instituto de Políticas Para el Transporte y el Desarrollo. Roberto Remes, Autoridad del Espacio Público conocido como Rey Peatón, asegura que la ciudadanía paga caro por mantener los puentes peatonales ya que la gente no los usa, su mantenimiento es un ciclo inacabable y además la Ciudad de México paga un alto costo por el seguro del bien inmueble.

El Rey Peatón retiró dos puentes peatonales en su administración, y explica que «se le da mantenimiento y se le pagara seguro, y me encantaría que alguien armara toda la cifra, que a la larga nos sale más caro no quitarlos que quitarlos».

Roberto Remes
Roberto Remes, autoridad del espacio público explica que a la larga mantener los puentes peatonales sale más caro que quitarlos, ya que nadie los usa y aun así se les paga mantenimiento.

Durante la administración de Mancera de 2012 a 2016 se dio mantenimiento a 309 puentes peatonales y se gastó casi 90 millones de pesos, según los reportes de la Secretaria de Obras. Es decir que en cinco años se le dio mantenimiento a menos del 30% de los puentes peatonales.

Sin embargo, tras el sismo del 19 de septiembre un puente peatonal cayó encima de un taxi en pleno movimiento y en abril de este mismo año, la loza de otro cayó sobre Insurgente y Eje 2 Norte. Más los incontables accidentes que sufren los transeúntes por los daños que presentan, es por esto que su mantenimiento es un ciclo interminable, al reparar un porcentaje de los puentes hay otro desgastado.

Al inicio de esta administración, el gobierno de la Ciudad de México hizo ajustes a la Ley de Movilidad con el fin de privilegiar a los peatones por encima de los motores con el Programa Integral de Movilidad 2013-2018. Sin embargo, no presentó ningún plan para los puentes peatonales.

Remes retiró dos puentes peatonales durante su gestión, el primero en diciembre de 2016 y el segundo en octubre de este año. El costo del retiro fue de 500 mil pesos en el primero y el segundo de 310 mil pesos, según Remes.

Laura Ballesteros, titular del nuevo programa de movilidad, acepta la inutilidad de los puentes peatonales
Laura Ballesteros acepta que el gobierno tiene un discurso esquizofrénico sobre los puentes peatonales, pues la inercia presupuestal «les obliga a mantenerlos».

Cuando le preguntamos a Laura Ballesteros, titular del Nuevo Modelo de Movilidad en la Ciudad de México, sobre el caso de los puentes peatonales ella respondió, “lo que tiene que suceder en las ciudades y aquí en la Ciudad de México estamos determinados a hacerlo es a desaparecerlos y cambiarlos por pasos a nivel de piso, el propio secretario está convencido de la poca utilidad de los puentes peatonales. A veces pareciera esquizofrénico por un lado tener un discurso y por el otro lado ver el recurso ejercido en otro lado, pero la inercia presupuestal ha hecho que la Secretaria de Obras tenga un presupuesto etiquetado para puentes peatonales».

Si bien es cierto que hay puentes que se necesitan para conectar un área con la otra y no pueden retirarlos, sobre todo en vías rápidas, hay muchos otros puentes peatonales que podrían ser retirados sin mayor obra o bien podrían tener un cruce a nivel de calle. Y así la gente que maneja dejaría de gritar al peatón que va cansado de caminar está difícil ciudad que se suba al puente peatonal, cuando la misma ley marca que es el derecho del peatón cruzar a nivel de piso.

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